domingo, 22 de abril de 2018

PASMADA



Dánae - Gustav Klimt

Por primera vez
después de mucho tiempo
no tengo nada por decir.

No tengo alientos para llorar,
mi alma dice no más.
Siento el peso de las nubes grises
aquí,
en esa frontera entre el pecho y el corazón:
me dueles vos,
y me dolerás hasta la eternidad
o quizás solo unas cuadras antes de llegar.

Tengo la señal de PARE frente a mí
pero yo quiero seguir,
hace mucho renuncié a la idea de dejar de escribir.

Tengo tu nombre atravesado en mi garganta
desde mi corazón te quiero expulsar.

Hoy más que nunca
tengo la mirada perdida
no sé por donde caminar.

Duele respirar
y estos suspiros me arrastran al vacío de tu mirar.
No quiero a nadie a mi alrededor
sueño con las calles solas,
un par de cervezas
y así no saber de esta tristeza.

Estar despierta no me sirve
tampoco deseo dormir,
no quiero soñar.
Quisiera estar en marte
y no joder más.

Podría estar parada en un anden
y no tener poder,
mucho menos saber que fecha es.

Si mi memoria es tan mala
¿Por qué no puedo olvidarme de ti?
Esa pregunta vuelve a mí
junto antes de sentarme a escribir.

domingo, 15 de abril de 2018

LÍNEAS PARA UN REENCUENTRO





Impresión, sol naciente - Claude Monet

Nunca tuve creatividad,
y las sorpresas no se me dan.
Lo intento, le meto fuerzas,
pero ni por esas. 

De mis fracasos hay mucho por contar
es más, 
con ellos de la risa morirás. 

Leí poesía
y no todo es amor.
La soledad de la vida,
los vacíos que deja la familia.

Recuerdas esos días...
Estábamos enterradas como basura.
¡Qué miserables!

Tus palabras se juntaron con las mías,
formaron una escalera
y pudimos salir desde raíz.

Pero hubo tormentas,
rayos fuertes, 
golpeando sentimientos
y agotando esperanzas.

Las veces que perdí,
amanecía y tú no me querías.
Pero la luna te transformaba 
y en las noches mi nombre pronunciabas.

No te escuché, 
tenía los oídos tapados,
una rola de Extremoduro 
golpeaba mis ganas de preguntarle 
al aire por ti. 

Estaba derrotada sin empezar a jugar, 
las cosas se juntan
y me quieren de rodillas.

Les gusta ganar
y ver perder.

A ti:
Siempre te querré feliz.

Conoces mi camino,
sabes donde estaré.
El día que llegues no te contaré mis triunfos
ni sabrás en qué volví a fallar.
No diré mucho,
será el momento en que te des cuenta 
del poder del silencio y mis ojos fruncidos.