El 16 de agosto es el día más triste en la historia.
Soy un ser que cree mucho en la derrota,
recuerdo esas noches de nostalgia
recorriendo esta fría ciudad.
No sé por cuantas crisis he pasado,
y menos qué hice para haberlas superado.
Dejé de pasar por esa esquina de la 72
porque toqué fibra
aquella noche de confusión.
Mis bitácoras poco hablan de amor,
me llené de palabras depresivas
y a eso le llamé poesía.
La soledad nunca fue problema,
él late de vainilla era mi compañía.
Canciones de Adele para armonizar
las recaídas.
Tengo muchos nudos en el alma,
quizá muera con ellos.
Se los contaría a Pizanrik,
pero ni sueño con ella.
Hoy, solo otro día más...
un capítulo por cerrar,
después de mucho
las lágrimas me dan claridad.

