Magdalena penitente - Caravaggio
La niña de ojos grandes ha desaparecido,
se esconde en aquellos fracasos del pasado.
En ruinas al estilo de Pompeya
cesa un dolor,
una extraña melancolía
causada por recuerdos vencidos.
Su risa es ceniza en el aire,
y su llanto suena entre las paredes de cemento.
La busco entre columnas caídas,
pero solo encuentro sombras
desfiguradas de un rostro maltrecho.
Quizás sus ojos se cerraron para siempre
un lienzo perdido, agitado y marchitado.
Y yo, poeta de mi propia pena,
recorro los restos de esta vida perdida,
levantando fragmentos
que se deshacen entre mis manos,
una soledad clandestina.
Una Magdalena solloza,
espera una reencarnación
un amor, un aliado con pasión,
que lea sus versos
y les de vida así el día oscurezca.
Pero la noche es un pozo sin respuesta,
la esperanza cae como ceniza...
porque nadie escucha el temblor de su voz.
