Noche estrellada sobre el Ródano- Vicent van Gogh
Desde que despierto
te siento en lo más adentro.
Otro día que sueño contigo.
Me quedo postrada en mi cama
retomando todo lo que pasó mientras dormía,
pienso en cómo te veías
y en lo lindo que sonreías.
Saco fuerzas de donde no la hay
pues cada noche es lo mismo,
te veo hasta tres veces
en sueños diferentes.
Voy en la ruta a enloquecer
me pesa el alma...
Aunque me lleve la tristeza
debo guardar silencio
y quedarme en el desvelo.
Es muy difícil hablar de olvido
cuando mi único remedio
es ponerte en mis escritos.
Necesito un lavado de recuerdos,
que estés aún más lejos.
Tener mis días en limpio,
dejar de recordarte en cada esquina.
Porque tu ya me olvidaste,
y yo, sigo jodida.
Entro en la película de que estás bien,
de que lo mejor es esconderme entre los demás
que nunca me veas, que ya has pasado la página
y no como yo, <<que aún no>>.
Una nube negra siempre me acompaña,
disfrazo la tormenta que vivo.
Unos días son mejores que otros,
algunas veces río
y creo que todo puede cambiar.
Pero esto me golpea duro,
vivir así, con ganas de huir
pero no tengo a dónde ir.
Mi única salida es seguir aquí;
escribir,
intentando sanar,
reponerme de algo que aún duele.
El tiempo no quiere ayudar,
pues llevo meses en este juego:
soñar con alguien
que en mi vida no quiere estar.

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