miércoles, 18 de noviembre de 2020

LLUVIA ETERNA



Calle de París - Gustave Caillebotte 

Despierto y es la misma rutina, 
el mismo café con dosis de melancolía. 
Me pregunto que será de aquellos días de sonrisa. 
El cielo parece estar enojado, 
somos unos malos humanos. 

El castigo de lluvia eterna
me quedo en cama, 
los truenos me tiene consternada, 
me atormenta pensar en un mañana. 
¿Qué otra cosa nos puede pasar?

He contenido mis lagrimas, 
no más agua por favor. 
Mis ojos dicen no más, 
pensé que atrás estaba este dolor. 

Una lluvia eterna que no quiere cesar, 
estaría bien 
si a tus brazos pudiera correr, 
tus manitas acariciar
y de ti nunca carecer. 

Los silencios ahora son mis aliados, 
ante esta sequedad
que no quiere terminar. 
Tengo tanto de qué hablar, 
pero a quien voy a engañar... 
no existe un alma que desee escuchar. 

Todos se esconden,
nadie quiere salir. 
Esta lluvia eterna
los espanta. 
Una realidad, 
terror al cielo gris
se rompen las nubes, 
como aquel día que nos dejamos ir.







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