Cuántas lágrimas necesitas para sanar
la vida se marchita
cuando estoy a kilómetros de su sonrisa.
Me senté a escribir
a quemar cada tristeza
encontrar una salida,
algo que calme este frío
omitiendo el suicidio.
El amor salva
(no hablo del materno)
le escribo al amor pasional,
al que me hace suspirar
y me hace florecer.
La calle solitaria
me acompaña en cada paso,
el hogar se parece a la hoguera
y no quiero morir en llamas
aun si duele el ama.
Septiembre es un mes oscuro,
deprimente,
de lluvias y locuras...
Se acerca el Caballero de la noche
dice cuidar de mí.
Le creo,
le sueño.
Porque desde que descubrí su identidad
supe que se siente desear
y contar los días
para volver a una realidad
con sobrecarga de fantasía.

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