Muchas veces el silencio es nuestro enemigo,
me escondo entre libros;
no quiero volver a esta realidad...
Todo tan deprisa,
tan fugaz,
que olvidamos la sonrisa.
Después de tanta poesía
seguí a Van Gogh,
terminó la noche con alcohol.
La escritura abre mis alas,
hay que romperse
y entre letras encontrarse.
Escribir es el vicio más fuerte,
cada palabra es una cruz menos que colgar.
La sociedad te ahoga, te mata
y termina con nuestra sobriedad.
Yo quiero florecer,
pero vivo en invierno.
La poca luz la encuentro
en aquella ventana del museo.
Hay que romperse;
sobreponerse,
la vida es tan fugaz
pero el arte nos puede salvar.
Me deleito en paisajes inexistentes,
no extraño la multitud.
Me quiero mía,
hay que romperse,
ir en contra las corrientes.
Todos vamos heridos,
en las calles nadie dice nada,
la indiferencia mata.
La melancolía nos encierra,
este mundo parece de piedra.
Hay que romperse,
atreverse,
soñar con la eternidad,
sí estamos con suerte
el amor se hará realidad.
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