The Blissful - Ernst Stückelberg
Después de vagas eternidades
concretamos un encuentro,
toda la noche estuve en desvelo.
Sobre la almohada soñaba
con acariciar tus mejillas,
y no hablar de tus heridas.
Tus silencios serán contemplados,
el viento y la lluvia no te borrarán
mis manos te darán aliento
y nuestras penas tomarán vuelo.
Tu cabello corto deleita,
me quedo en completa armonía
tus manos frías
y un cigarrillo que se interpone en tu sonrisa.
Me hablas de filosofía, de tus charlas con Simone,
de tu viaje a París
y lo poco que eres feliz...
Te asombra mi manera de conversar,
en el fondo sabes que conmigo puedes luchar
y que ni en tus pesadillas te voy a abandonar.
Lees mis escritos
y te llevas dos cuentos.
No entiendes cómo tu nombre puede sanar,
las heridas que llevo me suelen enfermar.
Tomas mi mano,
deslizas tus dedos sobre mi palma
no quieres que tome más pastas,
crees en mí.
Por último hablamos de Buenos Aires,
recorrí a las afueras de tu casa,
no estabas...
Insistes que debí esperar,
pero el verano aturde
y preferí escapar.
Buscarte en las librerías
y soñar con esta cercanía.
Te abrazo fuerte,
no te pierdas
no te quedes en cama.
Recuerda que puedes llamar,
nos encanta sentir la muerte
pero no ir al más allá.
Prometes escribirme,
y citar este encuentro en tus diarios.
El tiempo es caprichoso,
y los deseos se quedan en ausencias.
Me despido con la certeza
de que habrá otra oportunidad,
cuando el destino vuelva a escribirnos
y tu presencia deje de ser un sueño.

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