Cada paso, cada adversidad,
hoy me duele que no estás.
Duele respirar,
en un rincón me ubico y creo que resisto.
Mis ojos se cristalizan
prometí no llorar,
pero es lo único que se me da.
Soy mi propio enemigo
no quiero sentir,
deseo borrarte,
hoy más que nunca.
Deseo despertar y no recordar nada de las dos,
caminar por la ciudad
sin tener de frente tu reflejo.
Me puedo quedar en esta melancolía,
no volverás a ser mía;
estoy en sequía,
a punto de llegar al límite de cobardía.
Esto se está saliendo de control,
el problema no es la soledad
es que estás <<tú>>
metida en mis entrañas
y no logro que salgas.
No puedo cortar ese hilo
que te tiene ahí
y es nada, es un fantasma,
que más que mal
solo me hace extrañar.
No vivo, sobrevivo.
Parece una larga ansiedad
de esas que te observan y no te dejan progresar.
Todo pesa,
aunque por segundos guardo una esperanza.
Me lleno de fe,
intento sonreír
aunque por dentro solo quiero huir,
encontrar un lugar que no tenga rastros de ti.
Deseo tener el poder de decir todo lo que siento,
lo que pasa en mis sueños.
Pero hablar es tan complicado
que me enredo, y me vista no encuentra un punto fijo.
Quiero lo mejor,
no sé cuanto tiempo tarde en estar bien,
no sé si de esta saldré,
o si todo siga igual.
Sintiéndome añicos, con una bala en la sien.
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