Sandro Botticelli
En los mármoles fríos de un palacio mudo,
donde el eco del tiempo se ha quedado anclado
y la soledad, renacida, se alza y contrasta.
Historias de amores que se volvieron cantos.
El aire pesado murmura en latín,
un idioma perdido, secreto y sutil.
Aquí el arte vivió, floreció y nunca murió,
no hay tristeza en este rincón eterno,
el arte lleva el peso de cada sonrisa
cada pintura es una maravilla.
La soledad aquí danza y es libre
es musa, es reina, es la perfección estremecida.
En el renacimiento de esta soledad,
mi hermosa Venus me mira,
se apiada de mí,
entiende mi obsesión y me abraza a distancia.
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