Ángel, Iglesia en Cartagena.
Intento, intento ser normal...
Pero los errores pesan
y las palabras regresan.
Tan compleja es realidad,
que los silencios se esfuman
en la tempestad.
La noche: perfecta para celebrar
o morirnos a la pena,
sin querer despertar.
Dicen que el sol gira a mi favor,
pero solo veo neblina,
las ventanas truenan al sonar
la herida parece despertar.
Los ojos gigantes,
aprendieron a huir
esta sensación,
-desesperación-.
Voces dementes
aumentan el destierro,
me veo frente al hielo.
Todo se evapora,
me veo entre el aire
flotando en dirección del cielo,
ese mismo,
mi desvelo.

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