Rota: frágil, endeble como hoja en otoño.
Las calles de Roma tienen un aire vagabundo,
un Titanic viene de fondo,
suena un estruendo...
O es mi corazón,
en forma de explosión.
No hay mujer sin cicatrices,
no existe felicidad sin antes dolor.
Una sombra negra me persigue,
quiero correr, y sentir calor.
Dejar está poesía
para las noches frías.
Porque la paz se encuentra entre pinturas,
y un alma abrazada entre sombras.
Poco sé de la fuerza,
el viento me lleva
soy un diente de león...
Sale a flote en el primer soplón.
Vuelo a otras dimensiones,
me arrulla lo que leo
y por último me desvelo.
En esta ciudad de la furia,
todos somos libres de volar.
Déjame hundirme,
ya volveré.
Quizá no más fuerte,
pero sí más inteligente.

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